lunes, 18 de noviembre de 2013

Cine de suspense: Cannibal (Manuel Martín Cuenca)




Toda la película se desarrolla en una ciudad gris y sombría. Carlos es un prestigioso sastre de la ciudad de Granada que tiene una macabra obsesión, se alimenta de los cuerpos de las mujeres que él desea. El personaje principal se desenvuelve en la ciudad sin levantar la más mínima sospecha, personificado como el perfecto caballero. Carlos es a su vez frio, constante en su trabajo criminal y una persona que no siente ni padece por lo que hace.
En la trama se puede apreciar el cuidado estético y austero de los contextos en los que se desarrolla, como a su vez la simpleza de su guión. El director se aleja de toda exageración cinematográfica, y recrea un ambiente cercano. El film embulle al espectador  en una calma y atención constantes a medida que empieza una historia entre Carlos y dos hermanas gemelas rumanas (Alexandra y Nina), que a su vez son completamente diferentes personalmente.
Se aprecia en la película una simbiosis perfecta entre religión, comida, deseo y tema tabú del canibalismo, cuando escuchamos el sermón del párroco de barrio al decir: “Comed todos de él, porque éste  es mi cuerpo y ésta es mi sangre” A mi parecer esto concuerda con un ideal religioso entre comida y amor, pero que a la par, para llegar a aquello tenemos que quitar la vida a algo animal o vegetal. El director muestra la delicadeza y preparación con la que cocina a sus víctimas, que en un pasado no pudo llegar a disfrutar de su amor y de su sexualidad. Pero toda su percepción del amor y el deseo empiezan a cambiar cuando íntima con Nina, quien le hace cuestionar sus actos.

Patricia Benito Doñate

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