Un clásico del cine menos vetusto,
protagonizado por Tom Hanks y Leonardo Di Caprio, mucho antes de su
reaparición cinematrográfica con Diamantes de sangre. El argumento,
basado en hechos reales, es el de un joven con talento para la
falsificación y la suplantación de identidades, que viajando a
traves de los Estados Unidos y Europa, va engañando a los bancos con
cheques sin fondos. Un timador de tal calibre, debía ser
interpretado por un charlatán embaucador equiparable al reto, y
Steven Spielberg escogió al subestimado Di Caprio para ello, aun
bajo la influencia desagradecida y que tanto le estereotipó en
Titanic. Por suerte, papeles como protagonista en The Departed, o
como antagonista en Django Unchained, han ido cambiando esa visión
acerca de él.
Los uniformes, la identificaciones y
las apariencias, tal como se nos muestra en el film, abren o cierran
puertas. Así se da el mismo caso del mismo joven pidiendo
practicamente lo mismo a un banco, y solo cuando nuestro protagonista
perfila su estilo del timo y va bien adecentado como piloto de lineas
aeres, es tomado en serio e incluso adulado.
Damos mérito a los mentirosos
profesionales cuando interpretan a profesionales de la mentira en la
ficción. En nuestras vidas diarias sufrimos del mismo pecado que
vemos en esta obra, tenemos prejuicios. Las apariencias nos engañan,
y una sonrisa o la falsa amabilidad nos ablandan el corazón, y
tambien la materia gris en nuestra cabeza. La belleza física, la
forma de vestir, o incluso la manera en que nos sentamos o esperamos
un tren proyectan una imagen que leemos, y no siempre acertadamente.
Un film muy recomendado no ya solo por
su comedia, sino por sus decentes actuaciones y la visión directa
que hace del superficial mundo contemporaneo.
Miguel Ángel Simón Porro
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